HISTORIAS

Jugando para aprender en tiempos de Covid-19

Jugando para aprender en tiempos de Covid-19


Antonia Cuc, conocida en su comunidad como doña Toya, es una madre de siete niñas y niños. Su escolaridad llegó al cuarto grado de primaria.  

A través de los programas de radioteatro y los mensajes de texto del proyecto Crianza lúdica encontró una manera de involucrarse directamente en la actividad de juego con sus hijos y con niñas y niños de casas vecinas.

 

 

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) Panzós tiene 98% de población q’eqchi. El 85% en condición de pobreza y dentro de ese porcentaje el 35 %, en extrema pobreza.

Para 2018 se estimaba una población total de casi setenta y dos mil habitantes.

Comprendió el valor del juego como actividad de aprendizaje y de socialización. En particular aprendió sobre la importancia de la estimulación oportuna en la primera infancia tanto en el desarrollo intelectual como motriz y afectivo. 

Diariamente se reúne con las niñas y los niños en el patio de la casa donde juega con ellos y aprovecha para estimular el desarrollo de sus habilidades. 

En su testimonio afirma: "Estoy feliz por compartir con mis hijos y qué mejor que los vecinos se sumen a jugar, además en algunas veces les canto y hacemos rondas. Esto lo hemos aprendido escuchando los radioteatros y utilizo los libros que nos regaló el Proyecto".

Incluso las hijas e hijos más grandes han aprendido a leer los cuentos con sus hermanas y hermanos pequeños. 

Su esposo trabaja en la agricultura y cuando regresa a la casa también se suma a leer. A todos les gustan los libros de cuentos, pero sobre todo les gusta compartirlos en familia. 

Cualquier día se puede ver a doña Toya jugando con sus hijas e hijos pequeños y con sus vecinos. 

El proyecto Crianza Lúdica ha ofrecido recursos para el juego y la estimulación que las madres y los padres de familia tienen a su alcance y con los cuales pueden desarrollar actividades que estimulan y ayudan a desarrollar las habilidades en las niñas y los niños de 0 a 4 años.

El de doña Toya es una muestra de muchos otros casos de éxito que se han conseguido por medio de las intervenciones del Proyecto. 

Con información de ADP